Autor Tema: Transat des Sables 2005  (Leído 2226 veces)

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fersapo

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Transat des Sables 2005
« en: 17/05/2005, 00:25:45 am »
Este sábado parten hacia el desierto del sahara los expedicionarios: Hugo, Oscar y Nacho. 600 km en buggy en 6 días, En la página www.vientonorte.com teneis una entrevista que le hicimos este domingo a uno de los expedicionarios.
« última modificación: 11/02/2007, 18:45:11 pm por alisios »

alisios

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  • E-060
    • Peter Lynn Vapor Riders
"Pequeño" homenaje a los aficionados anónimos.
« Respuesta #1 en: 25/05/2005, 10:12:06 am »
Copio integramente una noticia aparecida en el periodico el pasado sábado, 21 de Mayo de 2005. Las iniciales del protagonista son por aquello de la confidencialidad.




El alavés O. G. parte hoy a Marruecos para participar junto a otros siete audaces en la travesía Le Transat des Sables, el Rally París-Dakar del buggy, un triciclo propulsado por aire. TEXTO Ruth Pérez de Anucita

La cometa que voló de Salburua al desierto

"Siempre me ha gustado el desierto. Puede uno sentarse en una duna, nada se ve, nada se oye y sin embargo, algo resplandece en el silencio", afirmaba el narrador de El principito, la obra más célbre de Antoine de Saint Exupery. Estos arenales, yermos y solitarios, han atraído tradiconalmente a los seres humanos, dispuestos a conquistarlos o a competir entre ellos bajo sus extremas codiciones.

Así nacio el Rally París-Dakar (este año partío de Barcelona y el próximo lo hará de Lisboa), en cuyo transcurso han perdido la vida decenas de pilotos. También Le Transat des Sables, un raid de buggy traccionado por cometa, tuvo una bautizo de luto: el primer año registró una muerte, y el segundo dos. A partir de entonces, reconvirtió la competición en una travesía. Sin embargo, el vitoriano O. G., uno de sus ocho participantes en la edición que comienza mañana, augura que "vamos a ir a correr, aunque al final no exista una clasificación".

Miembro de la Asociación de Cometistas de Lau Haizetara y "experto aventurero", como le describen sus compañeros, G. recorrerá junto a dos canadienses, dos irlandeses, un belga, un burgalés y un vallisoletano los 600 kilómetros que separan Erfoud de Zagora. En el camino, el desierto de Marruecos, fronterizo con Argelia, piedras, dunas y los peligrosos - a causa de su invisibilidad- ríos secos, que pueden alcanzar los tres metros y constituyen un permanente riesgo de caída. Y todo ello a bordo del buggy, una variedad del triciclo, cuyo conductor utilza los brazos para arrastrar la cometa y los pies para orientar la dirección.

Hoy G. vuela de Madrid a Casablanca y de allí a Ourzazate, donde se reunirá con el resto de los participantes. Aunque depende del viento, está previsto que la ruta dure seis días y que el 28 esté de vuelta en casa. "El viento no simpre es constante, hay que adaptar la forma de conducción y el tamaño de la cometa: cuanto más fuerte sea le viento, más pequeña debe ser la cometa y viceversa", explica C., de 39 años, para quien es su primera participación. Cada piloto suele llevar cinco o seis cometas y las cambia en el curso de la prueba.

En la inmensidad del desierto, "con ocho pilotos no va a haber overbooking" bromea G. No portarán emisoras para comunicarse entre ellos por lo que el conductor gasteiztarra confía en el "compañerismo" en caso de accidente y supone que no se alejarán más allá de un radio de cinco kilómetros para que nadie se quede solo y sin posibilidad de auxilio. No obstante, dos vehículos todoterrenos (uno por cada cuatro buggys) abrirán y cerrarán la marcha para controlar el desarrollo de la carrera.

La población autóctona del desierto, los bereberes, se ocuparán del desayuno y la cena de los participantes y de montar los campamentos base. Durante el día, los pilotos se nutrirán con barras energéticas que comerán sobre la marcha, igual que los ciclistas.


LA CONSTRUCIÓN DE VIVIENDAS
Sin campo de pruebas

El vehículo que O. G. lleva a Marruecos fue comprado en Alemania, aunque hay quien se lo fabrica él mismo, a partir de un portotipo. En la capital alavesa, residen entre 10 y 15 propietarios de buggys, una disciplina que se ha hecho más conocida desde que se popularizara el fly surf.

Las campas de Salburua fueron escenario de la práctica de los aficionados alaveses al buggy, pero con la construcción de viviendas, los pilotos de estos vehículos traccionados por el aire se trasladan ahora a Burgos, Valladolid o Cantabria, como emplazamientos mas frecuentes. Y, si no, siempre queda el desierto, al que "lo que más embellece", según el principito, "es el el pozo que se oculta en algún sitio"



O. G. maneja la cometa y conduce su buggy, un triciclo propulsado por aire. FOTO: D. N. A.